Coordinación General: Mauricio Díaz Burdett
Autor: Alejandra Salgado
Diagramación: Joel Alemán
El Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH) presenta el documento “Primer tiempo 2026: ¿Cómo va el marcador para Honduras?”, un análisis del contexto económico, fiscal, social, electoral e institucional del país durante los primeros seis meses del año.
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A través de una metáfora futbolística, la publicación examina el desempeño de la nueva administración pública y plantea una pregunta central: ¿cómo ha jugado Honduras durante el primer tiempo de 2026 y qué ajustes necesita realizar para mejorar el resultado durante el segundo semestre?
En el terreno económico, el país mantiene indicadores positivos como el crecimiento de la actividad productiva, el aumento de las remesas y un nivel importante de reservas internacionales. Sin embargo, estos avances conviven con presiones como el incremento de la inflación, la depreciación del lempira, la reducción de la inversión extranjera directa y un déficit comercial persistente. Por ello, el documento considera que el partido económico se mantiene en empate, pero con importantes retos pendientes.
El panorama fiscal resulta más desfavorable. La aprobación tardía del Presupuesto General de la República redujo el tiempo disponible para ejecutar programas e inversiones. A mayo de 2026, la Administración Pública había ejecutado alrededor del 32 % de su presupuesto, mientras que la inversión pública alcanzaba apenas un 27 %. A ello se suman las dificultades de recaudación, el incremento de la deuda pública y los riesgos de discrecionalidad en algunas partidas presupuestarias.
En el ámbito social, el análisis advierte que seis de cada diez hogares continúan en situación de pobreza, cerca de dos millones de personas enfrentan problemas de empleo y aproximadamente el 27.2 % de la juventud no estudia ni trabaja. El aumento del costo de vida, la informalidad laboral y el crecimiento de los retornos migratorios muestran que la estabilidad macroeconómica todavía no se traduce plenamente en bienestar para la población.
La publicación también identifica retrocesos en democracia, transparencia e institucionalidad. Entre los principales desafíos se encuentran la fragmentación de la política anticorrupción, la limitada participación ciudadana en el proceso presupuestario, las tensiones dentro del sistema electoral y la necesidad de fortalecer la independencia y capacidad de las instituciones públicas.
En materia de igualdad de género, las cifras reflejan menores niveles de participación laboral e ingresos para las mujeres, además de una situación alarmante de violencia. El documento señala que cambiar este marcador requiere políticas orientadas a reducir las brechas económicas, reconocer el trabajo de cuidados y fortalecer la prevención, investigación y sanción de la violencia contra las mujeres.
De cara al segundo tiempo, comprendido entre julio y diciembre de 2026, Honduras deberá mejorar la calidad de la ejecución presupuestaria, transparentar los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional, generar empleo digno, reducir la pobreza y la desigualdad, impulsar reformas electorales, fortalecer la lucha contra la corrupción y garantizar que las decisiones públicas respondan al interés colectivo.
El partido todavía no termina. Sin embargo, el resultado dependerá de la capacidad del país para convertir la estabilidad económica en bienestar, fortalecer sus instituciones y orientar los recursos públicos hacia las necesidades prioritarias de la población.